Reúne dos obras creadas en diferentes momentos realizadas con oro, pero que en el fondo encierran un discurso sobre la avaricia y la muerte, ese lugar donde se mezcla lo celestial, el oro y lo terrenal, las heces, figura en cuclillas que defeca a los pies de una dorada vasija junto a esa bandera de máscaras reducidas a filigranas de oro falso, en las que la vida se ha convertido en la materia que nos sobrevivirá.