9 piezas instaladas en el suelo o en la pared, de diámetros cambiantes y significados poéticos. Representan el tiempo circular e infinito y se sirven del dinamismo de la luz y del círculo para resaltar la condición mutable y efímera de la naturaleza.

Esta pieza de planetas en zinc dialoga con otra en vidrio, en la que descubrimos las mismas formas en positivo, como un reflejo de la fragilidad de nuestro sistema solar.