Huecorrelieves/muros de hormigón y diseño de ventanas.
Escuela de Restauración Capuchinas. Gobierno de Aragón. Huesca.

El año 1994 vino marcado por una novedad fundamental: La incorporación de uno de estos vocabularios específicos a la arquitectura como "material en bruto" que se representa en el espacio arquitectónico sin otra manipulación que no fuera el cambio de escala o de material, hormigón o hierro.

Un sistema de ornamentación inseparable e intercalado en el proceso de construcción de la obra con el objetivo de mejorar el bienestar de un espacio que en un primer momento debía dedicarse a Centro de día y posteriormente cambiaría su uso para convertirse en la Escuela de Restauración de Bienes Culturales de la Universidad de Huesca.

De las 75 formas de un vocabulario que aporté inicialmente a este proyecto, se seleccionaron 25, aquéllas que por su pureza de líneas y rotundidad se adaptaban mejor a los encofrados de los muros de hormigón blanco de los nuevos edificios construidos y a las ventanas abiertas en el tapial de la antigua iglesia barroca.

El edificio se pobló de figuras en tránsito, ni realistas ni minimalistas, grabadas en la piedra o construidas en hierro como una melodía visual, secreta, grave, esotérica y divertida a la vez.