De una estancia artística en Fontainebleau, surge esta serie de trabajos no preconcebidos, inspirados en los jardines y en el famoso Palacio Renacentista.
Aunque técnicamente, estas pinturas son una continuación de la etapa precedente, por el uso de la espátula y el abundante empaste de la materia, no lo son en cuanto al tema, caracterizado por un desarrollo mayor del paisaje y la arquitectura, en detrimento de la figura humana.