Las preocupaciones humanísticas reflejadas en los tímpanos y estípites de la casa palacio de los Morlanes en Zaragoza, fueron el punto de partida de esta serie de pinturas, como también lo fueron del gran mural pictórico, 1995, realizado en su interior por el artista.
Palabras como justicia, Angustia, odio, sacrificio, sabiduría, fidelidad, Maldad …, reflejadas en los relieves anónimos del S.XVI, basados en episodios y leyendas bíblicas y romanas, van a ser el contrapunto de este puente entre la modernidad y la historia, recuperada a través de sus formas estéticas.